Apodado el "Miguel Ángel de la moto", Massimo Tamburini no es sólo un diseñador, es uno de los mayores creadores de la historia de la moto. Sus máquinas son algo más que vehículos: son obras de arte rodantes, símbolos de rendimiento, tecnología y pura belleza. Desde la fundación de Bimota hasta sus obras maestras en Ducati y MV Agusta, su legado es inmenso y sigue inspirando a entusiastas de todo el mundo.
Los inicios de Bimota: la alianza de tres genios
La historia de Tamburini comenzó con una pasión desbordante por la mecánica y las carreras. En 1973, fundó Bimota en Rimini, Italia, con dos amigos y socios: Valerio Bianchi y Giuseppe Morri. El nombre Bimota es un acrónimo de sus apellidos: Bianchi, Morriy Tamburini.
En aquella época, los motores japoneses eran muy potentes, pero sus chasis dejaban mucho que desear. Tamburini, con su visión de ingeniero, tuvo la idea de diseñar chasis revolucionarios y combinarlos con estos potentes bloques motor. El objetivo era crear motos que combinaran maniobrabilidad, ligereza y prestaciones extremas.
Entre las primeras creaciones notables de Bimota se encuentran algunos modelos emblemáticos:
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HB1 (1973): El primer modelo, un chasis Bimota envuelto en un motor Honda CB750.
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SB1 (1975): Un modelo de carreras con motor Suzuki, que demostraba las ambiciones deportivas de la marca.
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HD2 y HD3: Chasis para la Honda CB400F y la Honda CB750 Four, siempre en la misma línea de mejora de las prestaciones.
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KB1 (1978): El primer modelo producido en serie, propulsado por el motor Kawasaki Z1. Marcó la entrada de Bimota en el mercado de las motos de carretera de altas prestaciones.
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SB2 (1977 ): Otro modelo emblemático con motor Suzuki GS750, que introdujo nuevas soluciones técnicas como el ajuste del basculante.
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Yamaha YB3: El modelo de competición de 250cc de 1980, que demostró el dominio de Bimota en competición.
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Kawasaki KB2: Un modelo compacto y potente con el motor de la Kawasaki Z500.
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SB4: La primera Bimota con carenado completo, propulsada por el motor de la Suzuki GSX1100.

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DB1 (1985): Una moto que causó sensación por su carenado envolvente y su motor Ducati. Fue una de las primeras motos en ocultar todo su sistema de propulsión, una elección de diseño atrevida para su época.
Tras dejar Bimota a mediados de los 80, Tamburini se unió a Cagiva (más tarde Grupo MV Agusta) y relanzó la marca Ducati. Allí creó motos que se han convertido en leyendas vivas.
La obra maestra de Ducati: la 916
En octubre de 1993, Massimo Tamburini presentó la Ducati 916 en el Salón de la Moto de Milán. Fue una revelación, una moto que cambiaría la faz de la industria. Con su basculante monobrazo, los escapes bajo el asiento y los faros dobles, la 916 es una escultura dinámica. No sólo es bella, sino también increíblemente eficiente en la pista, impulsando a Ducati a ganar múltiples títulos mundiales de Superbike. La 916, y sus evoluciones 996 y 998, está considerada uno de los diseños de moto más bellos de todos los tiempos.

MV Agusta: la F4 y la Brutale
Tras su éxito en Ducati, Tamburini se dedicó al renacimiento de la prestigiosa marca MV Agusta. Su misión era devolver a la marca su antigua gloria creando una moto que combinara lujo, prestaciones y un diseño excepcional.
En 1999, presentó la MV Agusta F4 Serie Oro. Al igual que la 916 anterior, la F4 era una obra de arte, con sus cuatro tubos de escape en forma de órgano y sus líneas elegantes. Muchos la consideran la cumbre del diseño de Tamburini y una moto de culto que redefinió el segmento de las superbikes.

Después de la F4, creó otro modelo que se convertiría en un estándar: la MV Agusta Brutale. Lanzada en 2001, esta naked mantuvo el ADN de la F4 al eliminar el carenado, revelando un motor musculoso y un bastidor de celosía bellamente esculpido. La Brutale Serie Oro, la primera versión de producción, se lanzó en 2002.

El legado de un visionario
Massimo Tamburini falleció en 2014, pero su influencia sigue siendo omnipresente. Su hijo, Andrea Tamburini, continuó su legado creando la marca Tamburini Corse. La marca ha seguido produciendo máquinas excepcionales, como la T12 Massimo en 2016, una moto de carreras definitiva, y la F43 Centenario en 2023, un sublime homenaje al diseño de la F4.
Desde la Bimota HB1 hasta la Tamburini Corse F43 Centenario, cada moto que ha diseñado o que se ha inspirado en su obra es un hito en la historia, un símbolo de su genio. Por eso Massimo Tamburini seguirá siendo para siempre el arquitecto de los sueños de todo motociclista.
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