Yamaha refuerza su compromiso con el medio ambiente con ambiciosas iniciativas de producción sostenible. El fabricante japonés acaba de transformar su centro de robótica de Hamamatsu, en la isla de Honshū, en la primera fábrica de la marca completamente neutra en carbono.
Esta consolidación marca un importante punto de inflexión: el emplazamiento reúne ahora oficinas y una fábrica, antes dispersas en tres emplazamientos distintos. Ocupando una superficie de 60.000 m² y dando empleo a unas 700 personas, el centro se ha convertido en un modelo de producción eco-responsable y encarna una estrategia verde de gran alcance en línea con los objetivos del "Plan Medioambiental 2050" del Grupo Yamaha Motor.
Yamaha Robotics: hacia la neutralidad de carbono en 2035
Yamaha Motor Group se había fijado inicialmente el objetivo de neutralidad de carbono para todos sus centros de producción en 2050, pero el fabricante ha adelantado recientemente este objetivo 15 años, hasta 2035, para sus propias fábricas. Este cambio estratégico en Yamaha, acompañado de una aceleración de las iniciativas ecológicas, pretende reducir las emisiones de CO2 relacionadas con la producción en un 92% en comparación con los niveles de 2010.
La planta de Hamamatsu Robotics, en proceso de ampliación y renovación desde enero de 2023, desempeña un papel central en este esfuerzo: la ampliación del 60% del espacio de oficinas y del 80% de las áreas de producción ha duplicado la capacidad de fabricación de máquinas SMD y robots industriales. La planta funciona ahora con energía 100% eléctrica y descarbonizada, lo que la convierte en la primera planta de Yamaha totalmente eléctrica y neutra en emisiones de carbono.

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La fábrica de robótica, piedra angular de un ambicioso plan
La instalación de paneles solares en la nueva infraestructura garantiza que la producción de energía sea en parte autónoma y limpia, lo que convierte a Hamamatsu en un lugar emblemático en el viaje de Yamaha hacia la descarbonización: "Para alcanzar nuestro objetivo, tenemos que reducir nuestras emisiones un 3% cada año. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos", afirma el responsable.
La transformación hacia una producción sostenible va acompañada de medidas concretas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Yamaha favorece alternativas como el hidrógeno y la electricidad para sus procesos industriales de alto consumo energético, como el moldeo y la pintura. Además de reducir la huella de carbono, esta transformación contribuye a prolongar la durabilidad de los equipos y a proporcionar un entorno de trabajo agradable a los empleados.
100% eléctrico: ¿una visión a largo plazo para la industria de las dos ruedas?
Este proyecto forma parte del plan de gestión a medio plazo de Yamaha para 2022-2024, cuyo objetivo es aumentar la capacidad de producción y servicio para el mercado de robots industriales. Al combinar los objetivos medioambientales con el crecimiento sostenible, Yamaha se está adaptando a un mercado en rápida evolución que se centra cada vez más en las tecnologías respetuosas con el medio ambiente. El fabricante intenta conciliar el rendimiento industrial con la responsabilidad ecológica, allanando el camino a otros actores de los sectores de la moto y el automóvil y participando activamente en la transición hacia una sociedad con bajas emisiones de carbono. Próximo paso: ¿la introducción de motos eléctricas en la gama Yamaha?
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